A los 17 años, Naia ya está rehaciendo una parte de su vida que fue un pozo. Esta navarra vivió con 14 años su primer noviazgo lleno de golpes, violaciones e insultos. El agresor tenía 13.

Una tarde que no fue cualquiera, ya preocupados porque los indicios eran serios de que algo no iba bien, porque cada vez Naia respondía más vehemente y agresiva y su carácter no era así, porque había bajado sus calificaciones cuando siempre había sido alumna de sobresaliente, también porque había perdido peso, se había aislado y había dejado a algunas amigas de lado, sus padres entraron en su habitación para ver qué hacía, para darle palique y, sin más, seguirla con atención.

La labor diaria de la Oficina de Asistencia a víctimas del delito, ubicada en el Palacio de Justicia, pone rostro a historias que arrastran violencia y requieren apoyo, escucha y acompañamiento. Este es el descomunal trabajo que hacen.

«Somos la playa a la que van a parar todos los barcos que naufragan. Aquí tratamos de suturar las heridas, pero el problema reside en que como sociedad y como sistema no nos hemos sabido adelantar para que esos barcos, repletos de problemáticas, no lleguen hasta esta playa”.

En este sentido, Carmona ha señalado que es «muy importante» analizar tanto los homicidios consumados como los intentados, debido al valor científico de estudio que poseen y ha recalcado que dar a conocer los datos de estos últimos, visibiliza el número de las mujeres lesionadas, «una cifra que a veces nunca se difunde tanto».