Como indica el informe sobre Violencia sexual en España. Una síntesis estimativa, realizado por el Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV) de la Universidad de Barcelona para el Ministerio del Interior (2020) (1), observar la violencia sexual es difícil porque es más frecuente que suceda en contextos privados y suele esconderse tanto por el perpetrador como a menudo por la víctima o por los testigos, de haberlos. Por ello, la aproximación a la cuantificación de los actos de violencia sexual debe tener en cuenta que se dividen en dos grupos: los que se conocen y los que no se conocen. A éstos últimos se les llama “datos ocultos” o “cifra negra”: la parte de hechos criminales que no son conocidos por la policía y la justicia, escondidos del escrutinio público. Para describir la realidad cuantitativa de la violencia sexual es frecuente utilizar la metáfora de un iceberg, dado que la parte sumergida es mucho mayor que la visible, según explica este mismo informe.

El 44,5% de las víctimas son menores de edad, según los datos recogidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

España registró en 2022 el número de delitos sexuales más alto de los últimos siete años: hubo 19.013 casos registrados (unos 2.000 más que en 2021) y prácticamente se duplica la cifra de 2016. El Ministerio del Interior ha publicado el Informe sobre delitos sexuales contra la libertad sexual en España, el cual recopila la información aportada por todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del país.