3.1 | CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ACTUACIÓN DE LA SAVD
Este informe recoge los resultados de la evaluación externa de la atención de la Sección de
Asistencia a las Víctimas del Delito de Navarra y Colaboración con los Órganos Judiciales en
materia de violencia contra las mujeres, en adelante SAVD, un recurso de Gobierno de Navarra
que está adscrito orgánicamente al Servicio Social de Justicia de la Dirección General de
Justicia (Departamento de Presidencia, Función Pública, Interior y Justicia).
Este recurso gratuito, que fue creado en Navarra a través del Decreto Foral 128/1998, de 20 de
abril, no es un recurso específico para víctimas supervivientes de la violencia contra las
mujeres. Por este motivo, aunque la evaluación focaliza su atención tanto en los servicios que
se despliegan desde la SAVD dirigidos a ellas, como en los programas terapéuticos dirigidos a
agresores de este tipo de violencia que se gestionan desde esta sección, conviene precisar que
las competencias de este recurso no sólo están vinculadas a la atención en materia de violencia
contra las mujeres, sino también a la atención a todas las víctimas directas e indirectas de un
delito recogidas en el artículo 2 de la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la Víctima del
Delito. Por tanto, desde la SAVD se da también respuesta, en el ámbito de sus competencias, a
situaciones de violencia doméstica, de robos y agresiones con uso de intimidación o fuerza,
entre otros.

 

Navarra ha atendido a 1.395 agresores desde 2005, 900 de ellos sometidos al tratamiento por sentencia
Ahora hay 115 personas en el programa
El 36% observó o sufrió maltrato en su infancia

Maltratadores con tratamiento en Navarra.

Maltratadores con tratamiento en NavarraPAMPLONA– La atención terapéutica para maltratadores condenados en los tribunales navarros ya suma casi 1.400 atendidos desde 2005, fecha de arranque del programa de intervención coincidiendo con la aprobación de la Ley de Violencia de Género, y las cifras de éxito o mejoría con los agresores alcanza al 88% de aquellos que finalizan dicho tratamiento. En total, los que acabaron el programa fueron 953 y los especialistas de Psimae, Instituto de Psicología Jurídica y Forense que cubre en Navarra esta atención, destacan el bajo porcentaje de reincidencia en aquellos casos que pasan por la terapia. La mayoría de ellos, el 65%, lo hacen obligados por una sentencia judicial mientras que 150 personas acudieron de forma voluntaria (10,8%) y otros 344 se sometieron al tratamiento voluntario en prisión.

UNED Pamplona ha organizado el próximo 11 de abril el curso “Intervención con agresores sexuales en Navarra. Tratamiento y reincidencia”, programa que se lleva a cabo por PSIMAE: Instituto de Psicología Jurídica y Forense. Este programa puede realizarse de manera ambulatoria fuera de prisión, además de en su formato original en el interior del centro penitenciario. Junto a este programa, se incorpora además “Fuera de la Red. Programa de intervención frente a la delincuencia sexual con menores en la red”, con el que se pretende dar cabida a los delitos sexuales que se realizan a través de las redes sociales, internet, pornografía infantil, etc. Por lo tanto, este programa es una combinación, según las necesidades de cada sujeto en cuestión, de los dos programas de Instituciones Penitenciarias adaptados al entorno ambulatorio.

PROGRAMA

Ley Orgánica 10/1995 del Código Penal. Perfiles de agresores sexuales: Agresores de adultos.  Agresores de menores. Características comunes. Grupos de agresores. Datos penitenciarios. Riesgo de reincidencia en agresores sexuales. Tratamiento con agresores sexuales: Niveles de tratamiento. Tratamientos en Instituciones Penitenciarias. Programas con agresores sexuales en Navarra:  Régimen ambulatorio. Régimen prisión. Procedimientos.

FECHA: Jueves 11 de abril de 2019, de 17.00 a 20.00 h.

LUGAR: Aula 10.3. UNED Pamplona (C/Sadar s/n).

IMPARTE: JOSÉ ANTONIO ECHAURI TIJERAS. PSIMAE.

MATRÍCULA ON LINEwww.unedpamplona.es/matricula

  • Matrícula: 15€.
  • Plazas limitadaspor orden de inscripción y abono de matrícula.

Agresores sexuales juveniles: tipología y perfil psicosocial en función de la edad de sus víctimas

Juvenile sexual offenders: Typology and psychosocial profile according to the age of their victims
Carlos Benedictoa,, David Ronceroa, Luis Gonzálezb
Centro de Ejecución de Medidas Judiciales “Teresa de Calcuta” (Asociación GINSO), España
Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, Madrid, España

Recibido 11 enero 2016, Aceptado 24 mayo 2016

Resumen

Con la finalidad de mejorar la comprensión de los factores de riesgo implicados en los delitos sexuales cometidos por adolescentes, se han recopilado datos de 63 menores infractores que habían cometido al menos un delito sexual y cumplido una medida de internamiento en la Comunidad de Madrid por estos hechos entre los años 2006 y 2015. Para explorar posibles diferencias se han establecido dos grupos atendiendo a la clasificación basada en la edad de la víctima, distinguiendo entre adolescentes que agreden sexualmente a niños menores (AM) y adolescentes que agreden sexualmente a iguales o adultos (AI). Los resultados indican que el grupo AM presenta un perfil caracterizado por una mayor victimización y aislamiento social, mientras que el grupo AI se caracteriza por una mayor presencia de otras conductas antisociales y agresivas. Finalmente se discuten las implicaciones de los resultados obtenidos para la intervención terapéutica con estos adolescentes.

Debido a los 1.400 casos de violencia hacia la mujer, reportados desde noviembre de 2017 hasta ahora en Guayaquil, el programa municipal Amiga ya no estás sola organizó un taller internacional para capacitar a entidades de seguridad y fundaciones que brindan apoyo en situaciones de violencia de género.

José Antonio Echauri Tijeras, miembro y director del área de Psicología, Emergencias y Catástrofes de la ONG Internacional Sar Navarra de España, fue uno de los ponentes. El evento se realizó la mañana de este martes 5 de febrero de 2019 en la Alcaldía de Guayaquil.

El taller consistió en contar las estrategias aplicadas hace 15 años en Navarra para combatir la violencia de género, desde el punto de vista de la víctima y del agresor. La capacitación contó con la participación de miembros de la Policía Nacional, Policía Metropolitana, Fiscalía del Guayas y Galápagos, Defensoría Pública, miembros de dos universidades privadas y de las fundaciones Cepam y María Guare.

La Policía Foral ha percibido un aumento de los casos, tras denunciarse 39 el año pasado.

Las víctimas mayoritarias son chicas de 0 a 15 años agredidas por sus padres o padrastros.

Dolor, golpes, quemaduras o heridas en las zonas íntimas, ropa interior rasgada, llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o eróticas, miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la familia, rechazo al padre o a la madre de forma repentina, resistencia a desnudarse y bañarse o autolesiones o intentos de suicidio, conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad… Todos ellos son indicadores que pueden concurrir en menores víctimas de agresiones sexuales intrafamiliares, un problema que motivó el año pasado en Navarra 39 denuncias por delitos contra la libertad e indemnidad sexual en el ámbito intrafamiliar, cifra que representa el 28% de todos los delitos sexuales denunciados el año pasado en la Comunidad Foral.

Son agresiones machistas de chicos que empiezan a tener sus primeras relaciones de pareja. Estamos hablando de jóvenes de entre 14 y 17 años.

Sólo tenía 16 años cuando comenzó su infierno. «Él tenía 25 años. Fue un maltrato psicológico, un maltrato sexual», cuenta una joven víctima de la violencia machista. Él le exigía tener relaciones sexuales, y ahora entiende que aquello era una violación

«Era mi obligación. Yo no lo consideraba violación porque él me hizo creer que era mi obligación y me forzaba físicamente a tener relaciones, a pesar de yo estar llorando y decirle que por favor parara, y no paraba», cuenta.

Después de tres años de malos tratos, dejó la relación. Equivocada, creyó que todo terminaría. Sin embargo, a día de hoy sigue temiendo por su vida. Una violenta relación que comenzó cuando era una niña y que se repite en cientos de adolescentes.

Sólo en Cataluña, las agresiones machistas en menores han aumentado un 45% en los dos últimos años. El incremento también se refleja entre los maltradores adolescentes. En 2016 hubo 177 chavales enjuiciados por este motivo. En 2017, la cifra llegaba a los 266.

Conocer la percepción social existente sobre la violencia contra la mujer es fundamental para mejorar el diseño de las políticas públicas dirigidas a la erradicación de la violencia y, de manera específica, es esencial para enfocar de forma adecuada las campañas de sensibilización.

Así lo afirma la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en su nuevo informe sobre la Percepción social de la violencia sexual.

El informe se basa en un estudio, cuyo objetivo es el de ofrecer una panorámica detallada de las diferentes percepciones de la población en torno a distintos aspectos relacionados con la violencia sexual contra las mujeres. Para tal fin, se realizó, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una encuesta presencial a 2.465 personas de 16 y más años, representativa de la población de hombres y mujeres residente en España.

No todo es educable. Tampoco todo se puede transformar por la terapéutica, sea esta farmacológica, quirúrgica o psicológica. Para determinar si un pensamiento, o una conducta, puede modificarse es necesario saber si provoca en el sujeto un malestar interior o solo teme las consecuencias que pueden llegarle desde el exterior. Esto tiene que ver con el proceso de constitución de la conciencia moral. El sentimiento de culpabilidad no es un punto de partida en la evolución del niño. Inicialmente solo renunciamos a los goces inadecuados en presencia de quien los prohíbe. Posteriormente interiorizamos la prohibición y nos hacemos vigilar y juzgar por nosotros mismos. A partir de ese momento, la culpabilidad nos acecha si pensamos o hacemos algo que juzgamos inadecuado. La culpabilidad es el factor que permite vivir una conducta, o un pensamiento, como un síntoma que genera sufrimiento y posibilita demandar un tratamiento con una autentica implicación ética por parte de quien lo padece.

Acabo de mencionar que podemos sentirnos culpables tanto de un acto como de un pensamiento. Pero no es lo mismo actuar que pensar. Esta es en realidad la diferencia entre pedofilia y pederastia, aunque se suelen presentar como equivalentes. Esta equivalencia está incluso presente, de algún modo, en las clasificaciones diagnósticas de los trastornos mentales. En el DSM-5, por ejemplo, el trastorno de pedofilia caracteriza tanto a quien abusa de menores como a quien siente deseos y tiene fantasías sexuales, con niños o niñas, que le provocan excitación sexual y le generan malestar. Pero son posiciones diferentes. Cuando se trata de pederastia se realiza el abuso sexual, y en los casos de pedofilia las fantasías y deseos pueden causar un malestar interno y no desembocar forzosamente en un acto de abuso. En realidad, esta es la diferencia entre perversión y neurosis.

Algunos individuos, sin que sepamos todavía muy bien por qué, presentan una inclinación a orientar su deseo sexual hacia niños, incluso de edad prepuberal. Serían los sujetos a los que conocemos como «pedófilos». La existencia de personas con esta característica ha sido bien documentada desde tiempos ya remotos, y en la actualidad hay plena constancia empírica de su presencia y distribución homogénea en todo el mundo. Es fundamental aclarar que la inclinación sexual pedófila no implica en absoluto una tendencia automática, mecánica e inexorable a convertirse en agresor sexual de menores. Al igual que un varón heterosexual convencional, atraído por mujeres adultas, no suele mutar esa atracción en violaciones u otro tipo cualquiera de ataque sexual. Los sujetos pedófilos no han elegido ni «decidido» en modo alguno ser así. Además, todos los estudios recientes coinciden en señalar que la mayor parte de los pedófilos han aprendido a vivir con esa inclinación, a controlarla y gestionarla sin daños a terceros. Son los menos aquellos que transitan desde la pedofilia (un modo peculiar de sentir el deseo sexual) a la pederastia, esto es, el ejercicio de prácticas de abuso sexual a niños valiéndose de la seducción, el engaño, el poder, formas de dominio o, directamente, de la violencia coercitiva. Múltiples estudios en la última década apuntan a la elevada probabilidad de que la pedofilia esté condicionada por ciertas peculiaridades: factores endocrinos intrauterinos, modificaciones inducidas por estrés en períodos madurativos críticos, particularidades estructurales y/o funcionales en las estructuras corticales prefrontales y límbicas del cerebro, etcétera. Pero la evidencia disponible todavía no es concluyente (entre otras razones, por las enormes dificultades metodológicas que implican ese tipo de investigaciones).