54 cardenales, obispos y curas encubrieron episodios de abusos en las últimas décadas.

España es un desierto estadístico sobre el alcance de la pederastia en la Iglesia católica. La Conferencia Episcopal (CEE), que a diferencia de los obispos de otros países se ha negado a investigarlo, ha mantenido que apenas tiene constancia de casos, que tampoco maneja cifras y que, de todas formas, son pocos. EL PAÍS comenzó a investigar en 2018 cuál era el impacto real de esta lacra, que ya había salido a la luz a través de los medios en muchos países. Tras una petición de información a todas las diócesis y una búsqueda de sentencias, el balance fue de solo 34 casos y 80 víctimas en cuatro décadas. Después comenzó a publicar casos y emergieron muchos más. Dos años y medio después, tras un largo trabajo de revisión y clasificación, aporta ahora la primera base de datos de referencia en España sobre este fenómeno, que se puede consultar aquí.

Esta iniciativa, que en esta primera edición concluirá en 2022 pero que tiene visos de continuidad, será gestionada por personal del Instituto de Psicología Jurídica y Forense PSIMAE, adjudicatario del contrato para la atención terapéutica a víctimas y agresores de diferentes tipos de violencia, licitado por la Dirección General de Justicia.

Objetivo: Este estudio explora el perfil psicopatológico diferencial entre agresores de violencia hacia pareja (VPI) con y sin consumo problemático de alcohol (PAU).

Método: participó una muestra de 981 hombres de un programa de tratamiento especializado para agresores de VPI. Todos ellos fueron evaluados con el Symptom Checklist-90-Revised (SCL-90-R), el State-Trait Anger Expression Inventory-2 (STAXI-2) y el Millon Clinical Multiaxial Inventory-III (MCMI-III). Se realizaron comparaciones entre agresores con (n =125) y sin (n =856) PAU en todas las variables estudiadas.

Resultados: Los agresores con PAU tenían menor tasa de empleo y presentaban mayores tasas de antecedentes psiquiátricos y de violencia familiar en la infancia. Además, presentaban mayores niveles de pensamientos distorisonados sobre lafigura de la mujer y la utilización de la violencia. A nivel psicopatológico, los participantes con PAU presentaron puntuaciones significativamente más altas en el SCL- 90-R, en el STAXI-2, y en casi todas las escalas del MCMI-III que aquellos sin PAU. Los análisis de regresión logística multivariante mostraron que las principales variables relacionadas con la PAU eran las siguientes: niveles más altos de antecedentes psiquiátricos, pensamientos distorsionados sobre las mujeres, depresión, drogodependencia y diversos trastornos de la personalidad (bipolar, distimia, antisocial, evitativo, límite y esquizotípico); y puntuaciones más bajas en control interno, reacción de ira, ideación paranoide y trastornos esquizoides de la personalidad.

Discusión: Los agresores de VPI con PAU tienen un perfil psicopatológico más grave que los que no tienen PAU. Además, varias variables junto con la PAU pueden haber contribuido al desarrollo de la IPV. Por lo tanto, deben desarrollarse intervenciones a medida para los agresores con PAU.

La falta de credibilidad en sus testimonios, el fuerte deseo de deseabilidad social o las dificultades para la comprensión de la jerga utilizada en entornos judiciales y policiales son sólo algunas de las dificultades que presentan las personas con discapacidad intelectual implicadas en hechos delictivos que impiden el cumplimiento íntegro de sus derechos. Así lo recoge el informe realizado por Plena inclusión España, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es “contribuir, desde su compromiso ético, con apoyos y oportunidades, a que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y su familia puedan desarrollar su proyecto de calidad de vida, así como a promover su inclusión como ciudadana de pleno derecho en una sociedad justa y solidaria”, que tiene por título A cada lado, Informe sobre la situación de personas con discapacidad intelectual reclusas y exreclusas en España.

Abstract

Objetivo: Este estudio evaluó la eficacia diferencial a largo plazo de un programa de tratamiento para agresores de violencia hacia la pareja (IPV),)  dependiendo de haber sufrido o no violencia familiar infantil (CFV).

Método:  Se incluyó una muestra de 1.008 agresores masculinos en el estudio. En la evaluación pretratamiento se realizaron comparaciones entre maltratadores con CFV (n= 339) y sin CFV (n= 669) sobre características sociodemográficas y variables psicopatológicas. La eficacia diferencial del tratamiento se evaluó en el post-tratamiento, y en el seguimiento a un año.  

Resultados: La evaluación previa al tratamiento mostró que los agresores con CFV tenían un nivel de educación más bajo, tasas más altas de antecedentes psiquiátricos previos y el acceso voluntario al tratamiento. Además, iniciaron el programa de tratamiento con más síntomas psicopatológicos, evaluados a través del SCL-90-R y el STAXI-2. En cuanto a los resultados del tratamiento, las tasas no alcanzaron diferencias significativas entre los grupos. Las medidas repetidas ANOVA evidenciaron una mejora estadísticamente significativa en los síntomas psicopatológicos en la mayoría de las variables para ambos grupos. Sin embargo, las comparaciones entre grupos sobre síntomas psicopatológicos mostraron que los agresores con CFV se vieron afectados en un grado significativamente mayor en muchas variables en el post-tratamiento y en el seguimiento, aunque no se encontraron diferencias en las tasas globales de resultados del tratamiento.

Discusión:  Esta investigación pone de relieve la heterogeneidad de los agresores masculinos de la IPV y la progresión diferencial a lo largo de los programas de tratamiento de acuerdo con la presencia de CFV.

En España los estudios sobre adolescentes que han cometido algún delito sexual son casi inexistentes. Según el Ministerio del Interior, la tasa anual de delitos sexuales llevados a cabo por adolescentes está en torno al 7% del total de este tipo delitos. Aunque no supone un porcentaje muy elevado, es importante centrar la atención en los factores de riesgo relacionados con estas conductas a tan temprana edad para poder abordarlos adecuadamente dentro de programas de prevención e intervención. No es posible establecer un único perfil para estos adolescentes debido a su gran heterogeneidad, pero sí que hay algunas características que se dan con cierta regularidad en esta población.

La cercanía del agresor sexual respecto a la víctima, la falta de informes psicológicos forenses que incluyan el daño a la integridad del menor o la necesidad de mejora de la formación de los profesionales del ámbito jurídico y educativo son algunos de los datos extraídos del estudio sobre la Respuesta judicial a la violencia sexual a niños y niñas en España.

El estudio, realizado por la Asociación de Mujeres Juristas THEMIS en colaboración con la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (DGVG), se enmarca en las medidas previstas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2017 para mejorar la respuesta de las administraciones públicas contra la violencia hacia los niños y niñas y en especial, contra la violencia sexual.

Los programas de intervención con agresores sexuales que se realizan en Navarra son llevados a cabo por PSIMAE Instituto de Psicología Jurídica y Forense a través del Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Estos programas son una adaptación del programa que viene desarrollando Instituciones Penitenciarias en sus Centros Penitenciarios de manera interna (PCAS).

En los programas de intervención con víctimas de violencia sexual estudiaremos a la víctima, la sintomatología que puede presentar, especialmente el estrés postraumático. Cómo evaluar esa sintomatología y el tratamiento terapéutico que podemos realizar, siempre teniendo en cuenta el proceso judicial en que puede estar inmersa y que va a afectar en distintos grados a su recuperación. 

En el presente curso se pretende profundizar a nivel teórico y práctico sobre la violencia de género. Además de definirla e identificar sus diferentes tipos e innumerables consecuencias, se revisaran algunos modelos teóricos que explican la vulnerabilidad de las víctimas y su permanencia en una relación violenta y se analizaran factores protectores y de riesgo, tanto de las víctimas como de los victimarios.

Estudios previos han destacado diversas variables asociadas con la reincidencia en casos de VdG como, por ejemplo, un estilo de personalidad antisocial o tener problemas de abuso de alcohol. Sin embargo, rara vez se ha utilizado un acercamiento multifactorial que incluya en un mismo diseño de investigación múltiples variables, con el fin de contrastar cuáles son las que mejor predicen la reincidencia. El objetivo de nuestro estudio fue identificar las variables predictoras clave de la reincidencia oficial en casos de VdG a partir de un amplio conjunto de variables (i.e., 89 variables), obtenidas de una muestra de hombres condenados por VdG y que habían sido remitidos a un programa de intervención para agresores de pareja (N = 393).