La pregunta, en síntesis, puesto que la elaboración por parte de quien la emitió, que no era otro que uno de los jueces de Vigilancia Penitenciaria de España en el encuentro que les reunió esta semana en Pamplona, decía tal que así: «¿Hay malos de maldad por naturaleza y es frustrante trabajar cuando te encuentras con un sujeto de ese tipo?». Iba dirigida la cuestión a los profesionales de la psicología que trabajan en Pamplona con todo tipo de presos, y realizan los programas de intervención y tratamiento con maltratadores y agresores sexuales.

Los programas de intervención terapéutica con población reclusa en los centros penitenciarios se encuentran ya implementados en la mayoría de prisiones del Estado y los especialistas que tratan con los internos alcanzan resultados coincidentes en sus análisis. En el encuentro de jueces de Vigilancia Penitenciaria que se está celebrando desde el miércoles hasta hoy en el Palacio del Condestable de Pamplona varios expertos coincidieron en señalar que el camino a la reinserción social de la población penitenciaria discurre desde luego por la participación en dichas terapias de intervención.

Uno de los últimos programas de tratamiento que se han implementado con internos de la prisión de Pamplona es el que se encarga de reeducar a los agresores sexuales, que desde hace años se ejercía con aquellos condenados que no hubieran tenido que ingresar en la cárcel. En abril de 2021, merced a un convenio entre el Ejecutivo foral y el Ministerio de Interior, llegó el programa a la cárcel navarra.

Background

El consumo problemático de alcohol (PAU) está altamente correlacionado con las conductas de violencia en la pareja (IPV). Sin embargo, cuando se evalúan los tratamientos para los agresores de IPV que abordan el consumo de alcohol, los resultados son variados. Por lo tanto, el objetivo principal de este estudio fue evaluar la efectividad diferencial a largo plazo de un programa de tratamiento individual estándar para agresores de IPV dependiendo de la presencia de PAU.

Método

La muestra estuvo compuesta por 641 agresores masculinos de IPV que completaron un programa especializado de tratamiento individual para agresores de violencia de género. Todos los participantes fueron seguidos durante un año después de la finalización del tratamiento.

Resultados

Los efectos de la PAU sobre el éxito del tratamiento se evaluaron mediante análisis de regresión logística múltiple. El modelo completo era fiable (χ2 = 10,243; df = 3; p = .016), y en general, el 88,8% de las predicciones fueron precisas. Los hallazgos indicaron que la probabilidad de éxito del tratamiento no depende de la presencia de PAU.

Conclusiones

La relación entre la perpetración de IPV y la PAU es altamente compleja, y varios mecanismos subyacentes deben evaluarse más a fondo. En consecuencia, las intervenciones no solo deben detectar el consumo de alcohol, sino también todas las características individuales que podrían requerir un tratamiento personalizado.

Un reciente estudio sobre violencia sexual desmonta la creencia de que la mayoría de las violaciones se producen en la calle, de noche y con el asalto por sorpresa y con violencia. En esta investigación ha participado la socióloga y profesora de la Universidad de Jaén Carmen Ruiz Repullo.

La experta explica que «investigaciones de este tipo sirven para que tengamos conciencia y cuestionemos los mitos que socialmente se van construyendo y hacen que desviemos el foco» de esta realidad. En esta línea, señala que «más del 80% de las violaciones son de personas conocidas por las víctimas», y «la mayoría de las agresiones ocurren dentro del hogar».

Sobre el perfil del agresor, ha dicho que «también hay otro mito porque muchas veces podemos tener la idea de que es una persona reincidente y que ejerce fuerza física, e incluso utiliza un arma». Sin embargo, apunta: «Lo que hemos visto es que solo un 1,7% de los agresores tenía antecedentes por agresiones sexuales».

Con el objetivo de analizar y comprender el abuso sexual en la infancia y adolescencia en España, la Fundación ANAR ha realizado el primer estudio que aborda la evolución de este silenciado problema en los últimos 11 años desde el punto de vista de las víctimas, y que arroja luz sobre asuntos como el perfil de éstas y de los agresores, las formas de abuso, las reacciones del entorno, los síntomas o las consecuencias, entre otros.

La tasa de crecimiento de los casos de abuso fue de un 300,4%, lo que indica que se han multiplicado por 4, pasando de 273 casos en 2008 a 1.093 casos en 2020. Además, mientras que el incremento anual del número de casos fue de un 14,3% de media, en los últimos 5 años se ha disparado al 20,5%, aumentando especialmente los abusos a través de las tecnologías: Grooming (36,7% de crecimiento anual) y Sexting (25,0%).

 

El responsable de PSIMAE  Instituto de Psicología Jurídica y Forense, Josean Echauri, ha advertido del incremento de chicos jóvenes, en numerosas ocasiones con signos de intolerancia a la frustración y a los límites, en programas de intervención psicológica por condenas por violencia machista.

25N. DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

DELEGACIÓN DEL GOBIERNO EN NAVARRA

«Violencia de Género: la mirada del agresor»

26 de noviembre de 2021

Planetario de Pamplona

Inscripciones: https://forms.gle/zEmR4xL2sxApMgbY9

Casi la mitad de los hombres jóvenes considera que la violencia de género no es un problema grave en la sociedad, según el barómetro sobre juventud y género de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

Uno de cada cinco hombres de entre 15 y 29 años considera que la violencia machista no existe y que es solo un “invento ideológico”, según se recoge en el barómetro sobre juventud y género de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) publicado este miércoles. Esta cifra se ha duplicado en cuatro años, cuando la organización comenzó a realizar esta encuesta. Además, casi la mitad de los varones de estas edades considera que la violencia hacia las mujeres no es un problema grave en la sociedad, un incremento de cuatro puntos respecto a 2017. Existe un importante sesgo ideológico en esta percepción: un 35,3% de los jóvenes de ambos sexos que se identifican con el espacio ideológico de la derecha consideran que la violencia de género no existe, y solo un 55,5% considera que sea un problema social grave, frente al 77,9% de la juventud de izquierdas.

La Comunidad de Madrid ha reafirmado su apuesta por el modelo de intervención que mantiene desde casi dos décadas para jóvenes y menores que cumplen condena. Un modelo que «queda avalado por datos como el escaso porcentaje de riesgo de reincidencia y los buenos resultados de sus programas de reinserción sociolaboral, todo ello en un contexto tan difícil como la crisis sanitaria provocada por la pandemia».