Consejo General de la Psicología
Desde el Consejo General de la Psicología expresamos nuestra absoluta solidaridad y el apoyo con las familias y seres queridos de las cuarenta y tres mujeres y tres menores asesinadas a consecuencia de la violencia de género, así como con los treinta y tres niños, niñas y adolescentes que se han quedado huérfanos y huérfanas a razón de estos crímenes.

Con motivo de la conmemoración este 25 de noviembre del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer, reiteramos nuestro absoluto rechazo a cualquier forma de violencia psicológica, física o sexual, ejercida contra la mujer. Para luchar contra la violencia de género es crucial la implicación de toda la sociedad y, en este sentido, el Pacto de Estado que ha iniciado su recorrido este año es una herramienta trascendental que nos define ante uno de los principales retos en nuestra civilización.

En varias de las investigaciones sobre hombres maltratadores se ha demostrado que estos no sólo son violentos contra la pareja, sino también en el ámbito extrafamiliar, lo cual ha sido utilizado por los investigadores para ilustrar la etiología común de la violencia general y la violencia en la pareja íntima (VPI). Según esta perspectiva, la VPI puede ser explicada en base a teorías generales de la violencia y la agresión, teniendo en cuenta que la VPI es perpetrada en la mayoría de los casos por sujetos que también han cometido otros delitos. En relación con esto, Herrero, Torres, Fernández-Suárez, y Rodríguez-Díaz (2016) propusieron una tipología de hombres maltratadores teniendo en cuenta su historial criminal, diferenciando así entre maltratadores generalistas (generalist batterers) y especialistas (specialist batterers). Los maltratadores generalistas se caracterizan por un historial criminal largo y variado además de delitos de VPI, mientras que los especialistas sólo han sido condenados por delitos relacionados con la VPI.

Para los reclusos con discapacidad intelectual, la enfermedad puede llegar al túnel del terror. Un infierno para personas que han sido responsables de sus actos pero que no saben defender a los abusos de otros internos. El centro penitenciario madrileño de Estremera es una excepción. En su Módulo Polivalente 2, los presos más vulnerantes encuentran refugio.

En el mes de febrero se ha lanzado una campaña a nivel europeo para prevenir la extorsión sexual de menores a través de internet. La campaña, denominada ¡Di no!, ha sido promocionada por la Oficina Europea de Policía (Europol) en colaboración con los cuerpos de seguridad nacionales y tiene como finalidad poner a disposición de padres y educadores, materiales, herramientas y recursos didácticos para concienciar a los menores sobre el riesgo al que se pueden enfrentar a través de la Red, así como los recursos de ayuda a los que pueden acudir en caso de ser víctimas de este tipo de extorsión o chantaje.

Uno de los principales objetivos de la campaña es que tanto los padres como los menores sepan identificar los métodos de engaño que utilizan los delincuentes para contactar con los menores a través de las redes sociales, ganarse su confianza e iniciar su chantaje para conseguir imágenes o vídeos de connotación sexual o incluso forzar encuentros físicos, ya que, según los expertos, la prevención y la detección temprana son fundamentales para asegurar la protección de los menores.

Más información

Más de 1.000 maltratadores o agresores han recibido desde 2005 asistencia terapéutica en los programas que impulsa el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra a través de la sección de Asistencia a Víctimas del Delito y Colaboración con Órganos Judiciales. Los últimos años arrojan una media anual de unas 200 personas, aunque ha llegado a haber picos de hasta 261, como sucedió en el año 2010.En la actualidad, hay 107 usuarios de alta.

La atención se estructura en tres programas distintos: el de violencia de género, el de violencia doméstica (que puede incluir variantes como las agresiones de hijos a padres y viceversa) y, el de agresores sexuales, de más reciente incorporación (2011). El objetivo de todos ellos es garantizar la seguridad de la persona maltratada, la inmensa mayoría mujeres, y prevenir nuevos episodios.