19 y 20 de agosto de 2019

Este Curso de Verano abordará una temática de gran alarma social, la violencia de género y la violencia sexual en adultos y en adolescentes. Se analizará la evidencia empírica nacional e internacional existente en torno a la violencia en parejas adolescentes, y los programas de intervención con víctimas y agresores. Por último, se tratará la evaluación y gestión de riesgo de violencia. Dichas temáticas serán presentadas por expertos en la materia, de forma precisa y clara, siendo de interés para el público en general, así como estudiantes, profesores y profesionales interesados en la materia.

Contenidos específicos:

  • Violencia de género y sexual: cifras, situación actual, legislación, retos y necesidades.
  • Violencia de género en adolescentes: inicios, indicadores psicológicos/físico/sexuales, factores de riesgo, iniciativas de prevención.
  • Programas de intervención para víctimas de violencia de género y sexual.
  • Evaluación y gestión del riesgo de violencia: reincidencia, homicidio, gestión policial.

La prevalencia de los trastornos de la salud mental es hasta siete veces mayor entre la población reclusa y se calcula que hasta el 40% de los presos padece una patología mental. A pesar de ello, las organizaciones que trabajan en prisiones denuncian la ausencia de psiquiatras en las cárceles.

Así lo asegura a Efe el director de Àmbit. Dignidad y Justicia Social, Javier Vilalta, responsable de una entidad que desarrolla programas destinados a la recuperación y la promoción de la autonomía de los presos y expresos en la cárcel de Picassent (Valencia), muchos de ellos con problemas de salud mental.

Destaca el gran problema de “puertas giratorias” que existe en España con los reclusos que padecen algún tipo de trastorno mental y que, al no ser correctamente diagnosticados ni tratados en prisión, al obtener la libertad, recaen y vuelven a cometer algún delito que les lleva de nuevo a la cárcel.

Conocer la percepción social existente sobre la violencia contra la mujer es fundamental para mejorar el diseño de las políticas públicas dirigidas a la erradicación de la violencia y, de manera específica, es esencial para enfocar de forma adecuada las campañas de sensibilización.

Así lo afirma la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en su nuevo informe sobre la Percepción social de la violencia sexual.

El informe se basa en un estudio, cuyo objetivo es el de ofrecer una panorámica detallada de las diferentes percepciones de la población en torno a distintos aspectos relacionados con la violencia sexual contra las mujeres. Para tal fin, se realizó, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una encuesta presencial a 2.465 personas de 16 y más años, representativa de la población de hombres y mujeres residente en España.

In recent years, the use of imprisonment as a response to crime and violence has risen steadily across the globe.

More than 10 million people around the world are currently behind bars. As our social systems are being reshaped by Globalization 4.0, it is time to consider whether our current approach to prison and punishment is keeping us safe.

Most criminal justice systems around the world are increasingly reliant on prisons. Globally, the number of prisoners has grown by almost 20% since the turn of the millennium and continues to rise.

La Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) ha publicado por primera vez un informe con recomendaciones para la práctica psicológica con niños y hombres (APA Guidelines for the Psychological practice with boys and men). El objetivo de la guía es ofrecer pautas para que los profesionales de la Psicología se desmarquen de actuaciones asociadas a una “masculinidad tóxica”, ofreciendo intervenciones que aseguren el cuidado de la salud mental de los pacientes masculinos.

El texto, documentado en más de 40 años de investigación, advierte de los peligros de la ideología de la masculinidad, -asociada tradicionalmente a conceptos como competitividad, dominio, anti-feminidad, agresión, búsqueda de riesgo, evitación de las muestras de debilidad, etc.-,  sobre los niños y hombres. Este tipo de “masculinidad tóxica”, según los estudios científicos recogidos en el documento, limita el desarrollo psicológico de los hombres, restringe su comportamiento y estrategias de afrontamiento, aumenta el conflicto de rol de género e influye de manera negativa en su salud física y mental, en la medida en que favorece la represión emocional y el enmascaramiento del sufrimiento en el proceso de socialización de los niños pequeños, así como da lugar a un comportamiento más agresivo y arriesgado, inhibe la actitud hacia la búsqueda de ayuda y disminuye la probabilidad de adoptar hábitos de conducta saludable. En esta misma línea, según se recoge en el documento, esta ideología asociada a la masculinidad aumenta las conductas de riesgo (consumo de sustancias) e incita hacia la homofobia, el acoso sexual, la intimidación y la violencia en general.

Consejo General de la Psicología
Desde el Consejo General de la Psicología expresamos nuestra absoluta solidaridad y el apoyo con las familias y seres queridos de las cuarenta y tres mujeres y tres menores asesinadas a consecuencia de la violencia de género, así como con los treinta y tres niños, niñas y adolescentes que se han quedado huérfanos y huérfanas a razón de estos crímenes.

Con motivo de la conmemoración este 25 de noviembre del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer, reiteramos nuestro absoluto rechazo a cualquier forma de violencia psicológica, física o sexual, ejercida contra la mujer. Para luchar contra la violencia de género es crucial la implicación de toda la sociedad y, en este sentido, el Pacto de Estado que ha iniciado su recorrido este año es una herramienta trascendental que nos define ante uno de los principales retos en nuestra civilización.

En varias de las investigaciones sobre hombres maltratadores se ha demostrado que estos no sólo son violentos contra la pareja, sino también en el ámbito extrafamiliar, lo cual ha sido utilizado por los investigadores para ilustrar la etiología común de la violencia general y la violencia en la pareja íntima (VPI). Según esta perspectiva, la VPI puede ser explicada en base a teorías generales de la violencia y la agresión, teniendo en cuenta que la VPI es perpetrada en la mayoría de los casos por sujetos que también han cometido otros delitos. En relación con esto, Herrero, Torres, Fernández-Suárez, y Rodríguez-Díaz (2016) propusieron una tipología de hombres maltratadores teniendo en cuenta su historial criminal, diferenciando así entre maltratadores generalistas (generalist batterers) y especialistas (specialist batterers). Los maltratadores generalistas se caracterizan por un historial criminal largo y variado además de delitos de VPI, mientras que los especialistas sólo han sido condenados por delitos relacionados con la VPI.

Para los reclusos con discapacidad intelectual, la enfermedad puede llegar al túnel del terror. Un infierno para personas que han sido responsables de sus actos pero que no saben defender a los abusos de otros internos. El centro penitenciario madrileño de Estremera es una excepción. En su Módulo Polivalente 2, los presos más vulnerantes encuentran refugio.

En el mes de febrero se ha lanzado una campaña a nivel europeo para prevenir la extorsión sexual de menores a través de internet. La campaña, denominada ¡Di no!, ha sido promocionada por la Oficina Europea de Policía (Europol) en colaboración con los cuerpos de seguridad nacionales y tiene como finalidad poner a disposición de padres y educadores, materiales, herramientas y recursos didácticos para concienciar a los menores sobre el riesgo al que se pueden enfrentar a través de la Red, así como los recursos de ayuda a los que pueden acudir en caso de ser víctimas de este tipo de extorsión o chantaje.

Uno de los principales objetivos de la campaña es que tanto los padres como los menores sepan identificar los métodos de engaño que utilizan los delincuentes para contactar con los menores a través de las redes sociales, ganarse su confianza e iniciar su chantaje para conseguir imágenes o vídeos de connotación sexual o incluso forzar encuentros físicos, ya que, según los expertos, la prevención y la detección temprana son fundamentales para asegurar la protección de los menores.

Más información

Más de 1.000 maltratadores o agresores han recibido desde 2005 asistencia terapéutica en los programas que impulsa el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra a través de la sección de Asistencia a Víctimas del Delito y Colaboración con Órganos Judiciales. Los últimos años arrojan una media anual de unas 200 personas, aunque ha llegado a haber picos de hasta 261, como sucedió en el año 2010.En la actualidad, hay 107 usuarios de alta.

La atención se estructura en tres programas distintos: el de violencia de género, el de violencia doméstica (que puede incluir variantes como las agresiones de hijos a padres y viceversa) y, el de agresores sexuales, de más reciente incorporación (2011). El objetivo de todos ellos es garantizar la seguridad de la persona maltratada, la inmensa mayoría mujeres, y prevenir nuevos episodios.