PAMPLONA- Lejos queda aquel pionero programa de 2005 cuando desde el Instituto de Psicología Jurídica y Forense Psimae atendieron a 49 maltratadores en su primer ejercicio. Ahora, en lo que llevamos de 2018, ya suman 205, la mayoría “maltratadores psicológicos, no menos dañinos, y otros físicos, de casos no de una violencia extrema o grave que suele llegar porque se le suspende la condena a condición de que nos visite”. Realizan tratamientos individualizados, a la carta, con una medida de duración de dos años.

Consejo General de la Psicología
Desde el Consejo General de la Psicología expresamos nuestra absoluta solidaridad y el apoyo con las familias y seres queridos de las cuarenta y tres mujeres y tres menores asesinadas a consecuencia de la violencia de género, así como con los treinta y tres niños, niñas y adolescentes que se han quedado huérfanos y huérfanas a razón de estos crímenes.

Con motivo de la conmemoración este 25 de noviembre del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer, reiteramos nuestro absoluto rechazo a cualquier forma de violencia psicológica, física o sexual, ejercida contra la mujer. Para luchar contra la violencia de género es crucial la implicación de toda la sociedad y, en este sentido, el Pacto de Estado que ha iniciado su recorrido este año es una herramienta trascendental que nos define ante uno de los principales retos en nuestra civilización.

Es el eje principal de las ‘X Jornadas Estatales de Psicología contra la Violencia de Género’, que se celebran hasta este sábado en la capital navarra.

Las ‘X Jornadas Estatales de Psicología contra la Violencia de Género’, que se celebran desde este viernes hasta el sábado en la capital navarra y que reúnen a más de 200 profesionales de este sector, aborda, como eje principal, la intervención psicológica como facilitadora de los derechos de las víctimas.

En el acto, organizado por el Consejo de Colegios de la Psicología de España, se tratarán temáticas como las medias de protección en el ámbito jurídico, la atención integral en la violencia de género, la coeducación para la igualdad o el tratamiento informativo en los casos de violencia de género.

La presidenta de la Audiencia Provincial de NavarraEsther Erice, considera que el proceso de “desnaturalizar la violencia vivida” en víctimas de violencia de género “exige”, por parte de los agentes que intervengan “directamente” en esos casos, una formación “muy específica”.

Erice ha intervenido este miércoles por la mañana como ponente en una jornada formativa sobre la violencia de género organizada por la delegación del Gobierno en Navarra y que se enmarca en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el próximo 25 de noviembre.

Bajo el título ‘Violencia de género. Hacia una mejor atención a la víctima’, el acto, dirigido a los cuerpos policiales que operan en el ámbito de la violencia de género, ha reunido a profesionales del Instituto de Psicología Jurídica y Forense (PSIMAE), personal del Servicio de Atención a la Mujer (SAM) y a fiscales y magistrados.

“La violencia dentro de la familia está muy presente. Pasa en víctimas y en agresores”

PAMPLONA– Al arrancar este programa, esos primeros casos tuvieron que ser de abordaje complejo.

-Los primeros que vinieron lo hicieron sin sentencia, incluso sin denuncia. Vinieron de forma voluntaria. Lo hicieron porque ellos mismos se estaban sintiendo mal con ellos mismos por algo que estaban experimentando, por ese impulso sexual que tenían y no sabían cómo controlarlo. El primer caso fue el de un sacerdote que venía con esta demanda. Decía que estaba sufriendo, que necesitaba ayuda, que le orientaran para gestionar todas esas cosas que él estaba experimentando y que sabía que estaba mal pero no podía frenar ese impulso. Son gente que tenía un temor, que estaban a punto de traspasar el límite.

¿Cuáles son las pautas de trabajo?

Los profesionales evidencian que, en caso de ser tratados, el porcentaje de reincidencia se reduce a la mitad

PAMPLONA– Dice el experto Josean Echauri que el porcentaje de reincidencia de un agresor sexual, entre el 11 y el 17%, es el más bajo en todos los ámbitos de la delincuencia. Un delito común suele rondar el 35-40% de reincidencia. El problema es que ese 14% que puede reincidir en un delito sexual, o aquellos que lo cometen por primera vez, violentan lo más íntimo y causan gran alarma social. En caso de que puedan trabajar en un programa de intervención psicológica con estos individuos, ese porcentaje de reincidencia se reduce a la mitad.

Echauri habla después de haber tratado a 19 hombres en una terapia que empezó como programa piloto en 2011 y que no fue hasta el año pasado cuando fue sellada por el membrete oficial y empezó a recibir más derivaciones de los juzgados penales. Antes de que eso ocurriera en 2017, el equipo de psicólogos de Psimae atendía a individuos que acudían de una forma voluntaria para controlar un impulso irrefrenable y no había ningún centro especializado para ellos. “Todo eran tratamientos genéricos”, recuerda Echauri.

El programa ha atendido a 1.351 hombres desde 2005, de los que 784 finalizaron el tratamiento, con 98 fracasos. Un tercio se crió en un ambiente de violencia en la infancia.

Ya en enero de 2005, incluso antes que la Ley de Violencia de Género obligara a ello, Navarra puso en marcha un programa terapéutico para maltratadores, que se dirige y coordina desde la Sección de Atención a Víctimas del Delito del Servicio Social de Justicia. Su ejecución está a cargo del Psimae, Instituto de Psicología Jurídica y Forense. El programa, que también se desarrolla en prisión por los mismos profesionales que en medio abierto, atendió en su primer año de origen a 49 personas y en la actualidad supera los dos centenares de intervenciones al año.

A lo largo de este tiempo, los profesionales del Psimae, que desde hace tres lustros desempeña esta actividad profesional junto a la atención psicológica a víctimas, han finalizado el tratamiento con 784 sujetos de los 1.351 que lo han iniciado (114 de ellos siguen en el mismo). El 36% de ellos, hasta 258 agresores, han acabado con éxito el programa mientras que el 52% de los mismos han experimentado mejoría a lo largo de la intervención. Las estadísticas de fracaso se cifran en el 12% sumando los 98 agresores con los que la terapia no ha funcionado. “Ese es nuestro reto, pensando siempre en que también hay personas irrecuperables y que a los verdaderos maltratadores, a los que llamaríamos depredadores, es muy difícil verles en el programa. Esos se nos escapan, son violentos y antisociales y no acceden al tratamiento”, expone Josean Echauri Tijeras, director de Psimae.

Doctor en Psicología por la UPNA y especialista en Psicología Forense, Josean Echauri es socio fundador de Psimae y un referente en tratamiento de agresores.

Lejos queda aquel pionero programa de 2005 cuando desde el Instituto de Psicología Jurídica y Forense Psimae atendieron a 49 maltratadores en su primer ejercicio. Ahora, en lo que llevamos de 2018, ya suman 205, la mayoría “maltratadores psicológicos, no menos dañinos, y otros físicos, de casos no de una violencia extrema o grave que suele llegar porque se le suspende la condena a condición de que nos visite”. Realizan tratamientos individualizados, a la carta, con una medida de duración de dos años.

En varias de las investigaciones sobre hombres maltratadores se ha demostrado que estos no sólo son violentos contra la pareja, sino también en el ámbito extrafamiliar, lo cual ha sido utilizado por los investigadores para ilustrar la etiología común de la violencia general y la violencia en la pareja íntima (VPI). Según esta perspectiva, la VPI puede ser explicada en base a teorías generales de la violencia y la agresión, teniendo en cuenta que la VPI es perpetrada en la mayoría de los casos por sujetos que también han cometido otros delitos. En relación con esto, Herrero, Torres, Fernández-Suárez, y Rodríguez-Díaz (2016) propusieron una tipología de hombres maltratadores teniendo en cuenta su historial criminal, diferenciando así entre maltratadores generalistas (generalist batterers) y especialistas (specialist batterers). Los maltratadores generalistas se caracterizan por un historial criminal largo y variado además de delitos de VPI, mientras que los especialistas sólo han sido condenados por delitos relacionados con la VPI.

La cantidad de individuos detenidos en cárceles latinoamericanas ha ido aumentando en los últimos años. El perfil de la delincuencia femenina también se modificó. Sin embargo, la mujer sigue siendo la gran olvidada del sistema penitenciario hasta el punto de que en algunos países existen escasas cárceles exclusivas para mujeres, como en México o Colombia.

El bajo rendimiento del sistema penitenciario en la región refleja no es una inversión insuficiente (el gasto público en la administración de prisiones en la región es en 0,20% del PIB, se compara con el gasto en el  Reino Unido del 1% ), sino también la falta de información a la hora de diseñar políticas efectivas de prevención de la delincuencia y reinserción. En este contexto, resulta esencial indagar: ¿quiénes son las mujeres que están presas en América Latina?

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