Las víctimas de abusos en su infancia deberían renunciar a la literatura que promete borrar el problema y ponerse en manos profesionales.

Cada vez se habla más de los terribles casos de abuso de menores, con distintos grados de violencia, pero no son una novedad. Muchas de estas situaciones -por ejemplo, el bullying- ocurrían hace años, aunque entonces nadie les había puesto un nombre. Incluso formaban parte del sistema educativo; basta hablar con nuestros padres o abuelos para saber lo que era que un profesor con autoridad para castigar físicamente a sus alumnos.

Pero la sensibilidad social es mayor ahora, y también son más los libros de autoayuda dirigidos a los adultos que sufrieron la violencia cuando eran menores. No pocos recurren a ellos para superar el trauma, así como a terapias más o menos reguladas que buscan la supresión del recuerdo y, con él, las sensaciones que evoca. Es un error que cuesta caro. Esta actitud no añade más que castigo a la pena: cuando se trata de abusos violentos en la infancia, el único camino es ponerse en manos de profesionales.

Debido a los 1.400 casos de violencia hacia la mujer, reportados desde noviembre de 2017 hasta ahora en Guayaquil, el programa municipal Amiga ya no estás sola organizó un taller internacional para capacitar a entidades de seguridad y fundaciones que brindan apoyo en situaciones de violencia de género.

José Antonio Echauri Tijeras, miembro y director del área de Psicología, Emergencias y Catástrofes de la ONG Internacional Sar Navarra de España, fue uno de los ponentes. El evento se realizó la mañana de este martes 5 de febrero de 2019 en la Alcaldía de Guayaquil.

El taller consistió en contar las estrategias aplicadas hace 15 años en Navarra para combatir la violencia de género, desde el punto de vista de la víctima y del agresor. La capacitación contó con la participación de miembros de la Policía Nacional, Policía Metropolitana, Fiscalía del Guayas y Galápagos, Defensoría Pública, miembros de dos universidades privadas y de las fundaciones Cepam y María Guare.

La Policía Foral ha percibido un aumento de los casos, tras denunciarse 39 el año pasado.

Las víctimas mayoritarias son chicas de 0 a 15 años agredidas por sus padres o padrastros.

Dolor, golpes, quemaduras o heridas en las zonas íntimas, ropa interior rasgada, llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o eróticas, miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la familia, rechazo al padre o a la madre de forma repentina, resistencia a desnudarse y bañarse o autolesiones o intentos de suicidio, conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad… Todos ellos son indicadores que pueden concurrir en menores víctimas de agresiones sexuales intrafamiliares, un problema que motivó el año pasado en Navarra 39 denuncias por delitos contra la libertad e indemnidad sexual en el ámbito intrafamiliar, cifra que representa el 28% de todos los delitos sexuales denunciados el año pasado en la Comunidad Foral.

Son agresiones machistas de chicos que empiezan a tener sus primeras relaciones de pareja. Estamos hablando de jóvenes de entre 14 y 17 años.

Sólo tenía 16 años cuando comenzó su infierno. “Él tenía 25 años. Fue un maltrato psicológico, un maltrato sexual”, cuenta una joven víctima de la violencia machista. Él le exigía tener relaciones sexuales, y ahora entiende que aquello era una violación

“Era mi obligación. Yo no lo consideraba violación porque él me hizo creer que era mi obligación y me forzaba físicamente a tener relaciones, a pesar de yo estar llorando y decirle que por favor parara, y no paraba”, cuenta.

Después de tres años de malos tratos, dejó la relación. Equivocada, creyó que todo terminaría. Sin embargo, a día de hoy sigue temiendo por su vida. Una violenta relación que comenzó cuando era una niña y que se repite en cientos de adolescentes.

Sólo en Cataluña, las agresiones machistas en menores han aumentado un 45% en los dos últimos años. El incremento también se refleja entre los maltradores adolescentes. En 2016 hubo 177 chavales enjuiciados por este motivo. En 2017, la cifra llegaba a los 266.

Carmen Ruiz Repullo, socióloga y autora del estudio ‘Voces tras los datos’, sobre la violencia de género entre adolescentes, realizó más de 20 entrevistas a chicas maltratadas. Por Priscila Guilayn

P. ¿Es correcto echar la culpa de la violencia de género entre adolescentes a las nuevas tecnologías?

R. No creo que las nuevas tecnologías produzcan ni fomenten formas de violencia o desigualdad. Son un elemento más de la vida cotidiana. Si chicos y chicas tienen una relación sana entre iguales, las redes sociales no son un problema. El foco está en cómo educamos.

P. ¿Cuándo regalar un móvil?

Conocer la percepción social existente sobre la violencia contra la mujer es fundamental para mejorar el diseño de las políticas públicas dirigidas a la erradicación de la violencia y, de manera específica, es esencial para enfocar de forma adecuada las campañas de sensibilización.

Así lo afirma la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en su nuevo informe sobre la Percepción social de la violencia sexual.

El informe se basa en un estudio, cuyo objetivo es el de ofrecer una panorámica detallada de las diferentes percepciones de la población en torno a distintos aspectos relacionados con la violencia sexual contra las mujeres. Para tal fin, se realizó, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una encuesta presencial a 2.465 personas de 16 y más años, representativa de la población de hombres y mujeres residente en España.

La directora del equipo de la Universidad de Barcelona que investiga a estas víctimas advierte a las familias de que es urgente el control de las redes de sus hijos.

Una menor de 12 años presuntamente violada por otros dos adolescentes que aún busca la policía en Madrid. A prisión un joven de 18 por agredir sexualmente a una chica de 14 con ayuda de otros en Algeciras. El caso de La Manada, la violación en grupo de una joven en los sanfermines de 2016, que está a la espera de sentencia firme… Las voces expertas explican que no hay datos que sostengan que ahora hay más casos que antes, pero sí que la sociedad está más preparada para detectarlos y denunciarlos. La profesora Noemí Pereda Beltrán (Barcelona, 1975), directora del Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (Grevia) de la Universidad de Barcelona, advierte del peligro de un efecto contagio de estas agresiones en grupo  entre adolescentes “con rasgos vulnerables de conducta” . Y pide a las familias que pongan toda la atención: “Igual que los padres leen sobre nutrición, deberían aprender de las redes de sus hijos”.

El presente informe ofrece algunos avances en el estudio de las agresiones sexuales con víctima desconocida (AVD) con el fin de ayudar a los investigadores criminales a reconocer patrones y perfiles, tanto de los hechos como de los sujetos, a partir de los primeros indicios de la investigación. Estos avances nos permiten generar mecanismos para priorizar los posibles sospechosos y resolver los casos de forma más eficaz y eficiente.

El Tribunal Supremo ha marcado el camino a los jueces españoles a la hora de sentenciar en torno a una agresión mutua en el seno de una pareja o expareja. Si hay pruebas suficientes para condenar, el hombre tendrá que ser condenado por delitos relacionados con la violencia machista y la mujer con la violencia doméstica o familiar, con las diferencias a nivel penológico que existen entre ambos.

El pleno de la sala segunda ha establecido esta línea de actuación resolviendo el caso de una pareja que en diciembre de 2017 protagonizó una agresión mutua en la puerta de una discoteca de Zaragoza cuando ella quería marcharse a casa y él quedarse más tiempo. Los dos se agredieron a puñetazos y el Supremo ha decidido que él debe ser condenado a seis meses de cárcel y ella a tres, la mitad.