Un informe hecho público este martes por el Ministerio de Igualdad deja patente el problema de las infradenuncias por violencia de género en nuestro país. El documento titulado XIII Informe Anual del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer desvela que de las 835 mujeres víctimas mortales registradas desde que se dispone de información sobre tutela institucional (1 de enero de 2006) hasta finales de 2019 (fecha que evalúa el documento), solo se habían presentado denuncia por violencia de género en 217 casos. Es decir, que del total de mujeres asesinadas durante esos 14 años, sólo denunció una media del 26%.

Se encuentran en cifras récord en la atención psicológica a menores como víctimas de situaciones de violencia.

A lo largo de 2021 la Fundación ANAR atendió 251.118 peticiones de ayuda, cifra que supone un incremento del 50,9% con respecto al año anterior.

Un año más, la violencia sigue siendo el principal motivo de consulta al Teléfono/Chat ANAR, pasando de atender 6.259 casos graves de violencia en el año 2020 a 8.565 casos graves en el año 2021 (+36,8%).

No obstante, a raíz de la pandemia provocada por el covid-19 (que ha acentuado la soledad o los problemas de comunicación), Fundación ANAR viene notando un alarmante repunte de los problemas de salud mental de los más jóvenes, que representaron este pasado año el 32,5% de las peticiones totales de niños, niñas y adolescentes y han supuesto un incremento del 54,6% respecto a 2020.

“Las violencias machistas son una realidad en la población adolescente y joven, y además son violencias que aún están poco identificadas y visibilizadas desde el mundo adulto. Más allá de las agresiones físicas y de las formas explícitas con las que se identifican comúnmente, estas violencias se presentan en muchos casos de forma menos visible y más sutil: por ejemplo, en los procesos de construcción identitaria, en la socialización de género, en la negociación de las relaciones sexoafectivas”… Así comienza el informe que lleva por título Rompiendo moldes: construir vidas sin violencias machistas, elaborado por por el Centre Jove d’Atenció a les Sexualistats y Oxfam Internacional y que tiene por objetivo visibilizar las expresiones de machismo que perpetúan y reproducen las violencias machistas entre los jóvenes.

Con el objetivo de proporcionar un contenido accesible a las mujeres jóvenes con discapacidad intelectual o daño cerebral, la asociación Lectura fácil ha elaborado la guía Cuanto me quiero. La guía se centra en la prevención de la violencia de género, un problema muy prevalente en este grupo de edad y en este colectivo de mujeres especialmente.

La explotación sexual comercial infantil y adolescente (ESCIA) es una de las formas de victimización sexual más graves y menos conocidas en España, ya que tradicionalmente se ha percibido como un fenómeno vinculado a países en vías de desarrollo. Sin embargo, recientes estudios han alertado de que se trata de un problema social que también ocurre en el contexto europeo, especialmente en aquellos jóvenes tutelados por el sistema de protección (Benavente et al., 2021).

La ESCIA no es un fenómeno homogéneo e incluye un amplio rango de situaciones que difieren en términos de motivación, presencia o ausencia de coerción, o frecuencia de conducta. Así, es necesario llevar a cabo estudios en diferentes contextos culturales dado que, como se ha constatado, las experiencias de explotación deben analizarse dentro de la propia realidad social y de sus víctimas.

El primer estudio de prevalencia realizado en seis países europeos, incluido España, con una muestra de 10.302 personas concluye que el 65% de los menores han sufrido violencia psicológica y el 35% violencia sexual durante la práctica deportiva.

Una de cada dos víctimas de violencia de género no abandona a su agresor por temor a lo que pueda ocurrir con su mascota. A través de una red voluntaria de casas de acogida, el programa VioPet ha ofrecido un espacio seguro a los animales de más de 360 mujeres en el último año y medio.

Con el objetivo de analizar y comprender el abuso sexual en la infancia y adolescencia en España, la Fundación ANAR ha realizado el primer estudio que aborda la evolución de este silenciado problema en los últimos 11 años desde el punto de vista de las víctimas, y que arroja luz sobre asuntos como el perfil de éstas y de los agresores, las formas de abuso, las reacciones del entorno, los síntomas o las consecuencias, entre otros.

La tasa de crecimiento de los casos de abuso fue de un 300,4%, lo que indica que se han multiplicado por 4, pasando de 273 casos en 2008 a 1.093 casos en 2020. Además, mientras que el incremento anual del número de casos fue de un 14,3% de media, en los últimos 5 años se ha disparado al 20,5%, aumentando especialmente los abusos a través de las tecnologías: Grooming (36,7% de crecimiento anual) y Sexting (25,0%).

 

Será violencia de género también la cometida a través de internet, redes sociales, sistemas de mensajería, correo electrónico o servicios de geolocalización, con la finalidad de discriminar, humillar, chantajear, acosar o ejercer dominio sobre la víctima.

La violencia de género digital engloba todas las conductas de violencia de género que se ejercen a través de las nuevas tecnologías, de las redes sociales o de Internet pero también la grabación y difusión de imágenes tomadas sin consentimiento, sea en el ámbito público o en el privado, que supongan una humillación o vejación de las mujeres, así como la distribución en la red de imágenes o datos comprometidos de contenido sexual, usurpación de la identidad de la víctima o creación de perfiles falsos para desprestigiar a la víctima, dar de alta el correo electrónico de la víctima en sitios web para estigmatizarla o ridiculizarla, acceder digitalmente al ordenador de la víctima para controlar sus comunicaciones con terceros, control del dispositivo móvil y sus comunicaciones, que son ejemplos de la facilidad que tiene Internet para alcanzar a una mujer víctima de violencia de género sin necesidad de tener contacto físico con ella.