Media docena de denuncias policiales que implican en abusos sexuales a sacerdotes navarros han puesto en la encrucijada a las autoridades eclesiales. Las víctimas ya no tienen miedo y hablan claro.

En la reciente cumbre antipederastia, cita inédita, el Papa Francisco decidió obligar a partir de ahora al personal de la Santa Sede denunciar de oficio cualquier tipo de abusos hacia menores. Antes, ya expuso su perdón público e impuso una política de tolerancia cero, aunque algunos sociólogos, como Javier Elzo, exigen más pincel que brocha en este tipo de planteamientos y discriminar la gravedad de los delitos y las consecuencias de las penas. Hay que acabar con el silencio y el encubrimiento, rezan también las comunidades cristianas de base. Dichos mensajes, con sus matices y críticas también (unas víctimas creen que el Papa se quedó lejos de sus reivindicaciones y otros opinan que se pasó de frenada y que aceptar la crítica de las víctimas, no supone someterse a su autoridad) quedan muy lejos aún del sermón oficial que predica el Arzobispado de Pamplona y Tudela.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha fijado en una renciente sentencia (STS119/2019, de 6 de marzo) una serie de criterios orientativos a tener en cuenta ante la declaración de las víctimas en el proceso penal. Y en este caso concreto analizado en la sentencia, en los casos de víctimas de delitos de violencia de género, destacando entre otros factores a considerar la percepción de la seguridad en la declaración ante el Tribunal por el interrogatorio del Ministerio Fiscal, letrado/a de la acusación particular y de la defensa, la concreción en el relato de los hechos ocurridos objeto de la causa, la claridad expositiva ante el tribunal, el “lenguaje gestual” de convicción.

La Policía estrena este miércoles el nuevo protocolo Viogen, elaborado por el Ministerio de Interior para mejorar la valoración policial del nivel de riesgo de violencia de género y su seguridad, con un seguimiento de cada caso que, de manera específica, incluye el riesgo de los niños. La policía evaluará el riesgo los menores víctimas de violencia machista, que será calificado como “bajo”, “medio”, “alto” o “extremo”, de forma independiente al de la madre, y se les aplicarán las medidas de protección correspondientes con la citada evaluación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) han publicado el manual Prevención del suicidio: un recurso para los profesionales de los medios de comunicación. Se trata de una actualización de un documento previo publicado por la OMS en el año 2000, a través del cual se pretenden difundir buenas prácticas en la elaboración de noticias y otros informes relacionados con esta problemática.

El manual está dirigido tanto a los grupos sociales que trabajan en este ámbito como a los profesionales de la comunicación y en él se describe el impacto de las noticas sobre suicidios en la población y se formulan sugerencias para una práctica del periodismo responsable, que ayude a la prevención de este serio problema de salud pública.

Las víctimas de abusos en su infancia deberían renunciar a la literatura que promete borrar el problema y ponerse en manos profesionales.

Cada vez se habla más de los terribles casos de abuso de menores, con distintos grados de violencia, pero no son una novedad. Muchas de estas situaciones -por ejemplo, el bullying- ocurrían hace años, aunque entonces nadie les había puesto un nombre. Incluso formaban parte del sistema educativo; basta hablar con nuestros padres o abuelos para saber lo que era que un profesor con autoridad para castigar físicamente a sus alumnos.

Pero la sensibilidad social es mayor ahora, y también son más los libros de autoayuda dirigidos a los adultos que sufrieron la violencia cuando eran menores. No pocos recurren a ellos para superar el trauma, así como a terapias más o menos reguladas que buscan la supresión del recuerdo y, con él, las sensaciones que evoca. Es un error que cuesta caro. Esta actitud no añade más que castigo a la pena: cuando se trata de abusos violentos en la infancia, el único camino es ponerse en manos de profesionales.

Debido a los 1.400 casos de violencia hacia la mujer, reportados desde noviembre de 2017 hasta ahora en Guayaquil, el programa municipal Amiga ya no estás sola organizó un taller internacional para capacitar a entidades de seguridad y fundaciones que brindan apoyo en situaciones de violencia de género.

José Antonio Echauri Tijeras, miembro y director del área de Psicología, Emergencias y Catástrofes de la ONG Internacional Sar Navarra de España, fue uno de los ponentes. El evento se realizó la mañana de este martes 5 de febrero de 2019 en la Alcaldía de Guayaquil.

El taller consistió en contar las estrategias aplicadas hace 15 años en Navarra para combatir la violencia de género, desde el punto de vista de la víctima y del agresor. La capacitación contó con la participación de miembros de la Policía Nacional, Policía Metropolitana, Fiscalía del Guayas y Galápagos, Defensoría Pública, miembros de dos universidades privadas y de las fundaciones Cepam y María Guare.

La Policía Foral ha percibido un aumento de los casos, tras denunciarse 39 el año pasado.

Las víctimas mayoritarias son chicas de 0 a 15 años agredidas por sus padres o padrastros.

Dolor, golpes, quemaduras o heridas en las zonas íntimas, ropa interior rasgada, llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o eróticas, miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la familia, rechazo al padre o a la madre de forma repentina, resistencia a desnudarse y bañarse o autolesiones o intentos de suicidio, conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad… Todos ellos son indicadores que pueden concurrir en menores víctimas de agresiones sexuales intrafamiliares, un problema que motivó el año pasado en Navarra 39 denuncias por delitos contra la libertad e indemnidad sexual en el ámbito intrafamiliar, cifra que representa el 28% de todos los delitos sexuales denunciados el año pasado en la Comunidad Foral.

Son agresiones machistas de chicos que empiezan a tener sus primeras relaciones de pareja. Estamos hablando de jóvenes de entre 14 y 17 años.

Sólo tenía 16 años cuando comenzó su infierno. “Él tenía 25 años. Fue un maltrato psicológico, un maltrato sexual”, cuenta una joven víctima de la violencia machista. Él le exigía tener relaciones sexuales, y ahora entiende que aquello era una violación

“Era mi obligación. Yo no lo consideraba violación porque él me hizo creer que era mi obligación y me forzaba físicamente a tener relaciones, a pesar de yo estar llorando y decirle que por favor parara, y no paraba”, cuenta.

Después de tres años de malos tratos, dejó la relación. Equivocada, creyó que todo terminaría. Sin embargo, a día de hoy sigue temiendo por su vida. Una violenta relación que comenzó cuando era una niña y que se repite en cientos de adolescentes.

Sólo en Cataluña, las agresiones machistas en menores han aumentado un 45% en los dos últimos años. El incremento también se refleja entre los maltradores adolescentes. En 2016 hubo 177 chavales enjuiciados por este motivo. En 2017, la cifra llegaba a los 266.

Carmen Ruiz Repullo, socióloga y autora del estudio ‘Voces tras los datos’, sobre la violencia de género entre adolescentes, realizó más de 20 entrevistas a chicas maltratadas. Por Priscila Guilayn

P. ¿Es correcto echar la culpa de la violencia de género entre adolescentes a las nuevas tecnologías?

R. No creo que las nuevas tecnologías produzcan ni fomenten formas de violencia o desigualdad. Son un elemento más de la vida cotidiana. Si chicos y chicas tienen una relación sana entre iguales, las redes sociales no son un problema. El foco está en cómo educamos.

P. ¿Cuándo regalar un móvil?

Conocer la percepción social existente sobre la violencia contra la mujer es fundamental para mejorar el diseño de las políticas públicas dirigidas a la erradicación de la violencia y, de manera específica, es esencial para enfocar de forma adecuada las campañas de sensibilización.

Así lo afirma la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en su nuevo informe sobre la Percepción social de la violencia sexual.

El informe se basa en un estudio, cuyo objetivo es el de ofrecer una panorámica detallada de las diferentes percepciones de la población en torno a distintos aspectos relacionados con la violencia sexual contra las mujeres. Para tal fin, se realizó, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), una encuesta presencial a 2.465 personas de 16 y más años, representativa de la población de hombres y mujeres residente en España.