PrevenSI es un nuevo recurso especializado para la prevención del abuso sexual infantil (ASI). Se trata un proyecto innovador que nace de la unión entre el INSTITUTO DE PSICOLOGÍA FORENSE, el INSTITUTO INTRESS y la FUNDACIÓN IRES, y como consecuencia de un largo periodo de análisis del problema y las posibles estrategias para poder intervenir. Los y las profesionales impulsores manifiestan que la prevención del abuso sexual infantil es “una responsabilidad colectiva, que demanda la implicación activa de toda la sociedad”.

En la actualidad, entre un 10% y un 25% de la población ha sido víctima de abusos sexuales en la infancia.Además, un 44% de las víctimas de esta violencia sexual lo han sufrido de forma reiterada. La realidad de los abusos intrafamiliares pone de manifiesto que solo se acaban conociendo alrededor del 50% de éstos, y terminan en denuncia, aproximadamente, un 15% del total de los abusos.

PrevenSI aborda la realidad que se deriva de la pedofilia y la pederastia, unas de las causas más importantes de la violencia sexual contra los niños, las niñas y adolescentes. Las herramientas con las que desplegará su actividad estarán organizadas y coordinadas a través de una plataforma web especializada que se presentará en septiembre de este año. Esta web dispondrá de varios recursos tales como una línea de atención online y telefónica, entre otros. También está previsto el despliegue simultáneo de una campaña de sensibilización ciudadana con spots de video y diversos recursos.

PrevenSI ofrecerá orientación y herramientas preventivas a personas preocupadas y/o conocedoras de casos de ASI. También ofrecerá atención y derivación a pedófilos, usuarios de imágenes sexualmente abusivas (pornografía infantil) o personas que hayan realizado comportamientos de ASI o similares. Además, proporcionará apoyo y formación para la prevención del ASI a profesionales que trabajan o atienden a niñas, niños y/o adolescentes.

PrevenSI quiere alcanzar sus objetivos con acciones dirigidas a cada uno de los ámbitos donde la intervención ha demostrado una máxima eficacia, tales como:

  • Sensibilización y detección temprana del ASI. Facilitar información especializada sobre el problema y las soluciones para el abordaje del ASI, la pederastia y la pedofilia.
  • Información y formación: a la comunidad pero también a los y las profesionales.
  • Consultoría, supervisión y capacitación: a organizaciones y profesionales del campo jurídico, psicológico,médico, etc…
  • Apoyo y atención o derivación para el tratamiento a víctimas (directas e indirectas).
  • Atención y derivación a personas que presentan trastornos de preferencia sexual hacia niños/as o adolescentes y/o que hayan realizado comportamientos de ASI o similares.

La violencia escolar por razones de género es un fenómeno que afecta a millones de niños de ambos sexos. Esta violencia implica maltrato sexual, físico o psicológico dentro y alrededor de las escuelas, cometido contra quienes no se ajustan a las normas sexuales y de género predominantes, y tiene su origen en la dinámica de relaciones desiguales de poder.

Asimismo, tiene un impacto real en la vida del alumnado, y puede ocasionar desde la pérdida de autoestima y depresiones hasta embarazos precoces y no deseados, así como infecciones de trasmisión sexual como el VIH. Este tipo de violencia puede acarrear consecuencias graves en los resultados académicos y es la razón por la que muchos alumnos faltan a clase y no logran desarrollar su potencial académico o abandonan del todo los estudios.

Con esta afirmación, la UNESCO pone de relieve este grave problema y la necesidad de abordarlo y prevenirlo de forma eficaz. Para tal fin, ha publicado un documento a través del cual se ofrece una serie de orientaciones operativas claras y basadas en la evidencia, aportando diversos estudios de caso tomados de ejemplos de prácticas prometedoras y herramientas recomendadas para el sector de educación y sus asociados, que trabajan para eliminar la violencia de género.

Estas directrices proporcionan información clave a Gobiernos, responsables de la formulación de políticas, docentes, profesionales y sociedad civil que deseen tomar medidas concretas contra la violencia de género en el ámbito escolar.

El reconocimiento de patrones en unos datos cuando solo hay irregularidades propias de la casualidad es una falacia común.

Julio es el mes del año con más mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España desde que estos crímenes empezaron a registrarse específicamente en 2003. Así lo destacaron numerosos medios de comunicación, al saldarse el pasado mes de julio con nueve mujeres víctimas mortales de violencia machista, la cifra mensual más alta en lo que va de año. En un telediario hasta se ofreció una posible causa: las vacaciones, que tal como explica una psiquiatra son una época especialmente propicia para la violencia de género, aunque no se indica en cuántos de los casos asesino y víctima realmente estaban de vacaciones, una circunstancia que tampoco se recoge en las estadísticas oficiales. También queda la duda de por qué el pico no se da entonces en el principal mes vacacional en España, agosto, que este año con una cifra de tres asesinatos se perfila precisamente como uno de los meses menos mortíferos. Podríamos pensar en otras causas, como el calor que aumenta la irascibilidad, que sin embargo no puede explicar por qué enero es el segundo peor mes, tanto de toda la serie histórica, como (por ahora) de este año con ocho casos.

El caso de La Manada —los cinco hombres que violaron a una joven en las fiestas de San Fermín en 2016— no solo ha supuesto un precedente jurídico, sino que ha cuestionado los límites de la libertad sexual de las mujeres, asumidos como naturales: «No vuelvas sola a casa», «no te vayas con desconocidos», «avísame al llegar», «dile al taxista que espere hasta que entres al portal». La sentencia —favorable a la víctima y que condena a los agresores a 15 años de cárcel— ha vuelto inaplazable un debate que ya se venía advirtiendo, el del consentimiento, el deseo y la autonomía sexual femenina.

El miedo a que los cuerpos de las mujeres puedan ser usados sin permiso ni deseo es lo que la investigadora Nerea Barjola ha bautizado como «relato del terror sexual» en su libro Microfísica sexista del poder (Virus Editorial). Barjola, que es doctora en Feminismos y Género por la Universidad del País Vasco, analiza en el libro la narrativa construida a partir del crimen de Alcàsser, una especie de disciplina que viene a decir: «Chicas, la calle es peligrosa».

Esta guía ha sido elaborada con el objetivo de ofrecer recomendaciones y pautas básicas de actuación a aquellos agentes, no especialistas en salud mental (autoridades públicas, personal de intervención, representantes de instituciones, etc.) que, por las exigencias de su trabajo, deben atender o tratar con personas que han sufrido algún incidente crítico y, específicamente, con víctimas directas de atentados terroristas y sus familiares (familiares de heridos y/o fallecidos por actos terroristas).

Las mujeres víctimas de malos tratos tardan varios años en denunciar formal o informalmente su situación, estableciéndose la media en torno a los 8 años desde el inicio de la situación de maltrato. Así lo ha establecido un reciente estudio de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, que ha sido elaborado por la fundación Igual a Igual, y del que se han hecho eco numerosos medios de comunicación.

El estudio ha contado con la participación de más de 1.200 mujeres víctimas de violencia de género, repartidas por todas las Comunidades Autónomas de nuestro territorio (excepto Cataluña), siendo su objetivo analizar el tiempo que tardaron las mujeres en pedir ayuda o denunciar su situación y las causas que impidieron o que facilitaron ese proceso.

La Comunidad Foral atendió el año pasado, a través de la Oficina de Atención a Víctimas de Delitos del Gobierno de Navarra, a 26 nuevas víctimas secundarias de delitos, es decir, a aquellas personas que, a pesar de no haber sufrido directamente un delito, padecen las consecuencias negativas del mismo, especialmente al haberse producido los hechos en el entorno familiar. Así, ascienden hasta las 75 personas que necesitaron intervención en 2018, teniendo en cuenta las que venían recibiendo atención desde el año anterior.

 

3.1 | CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ACTUACIÓN DE LA SAVD
Este informe recoge los resultados de la evaluación externa de la atención de la Sección de
Asistencia a las Víctimas del Delito de Navarra y Colaboración con los Órganos Judiciales en
materia de violencia contra las mujeres, en adelante SAVD, un recurso de Gobierno de Navarra
que está adscrito orgánicamente al Servicio Social de Justicia de la Dirección General de
Justicia (Departamento de Presidencia, Función Pública, Interior y Justicia).
Este recurso gratuito, que fue creado en Navarra a través del Decreto Foral 128/1998, de 20 de
abril, no es un recurso específico para víctimas supervivientes de la violencia contra las
mujeres. Por este motivo, aunque la evaluación focaliza su atención tanto en los servicios que
se despliegan desde la SAVD dirigidos a ellas, como en los programas terapéuticos dirigidos a
agresores de este tipo de violencia que se gestionan desde esta sección, conviene precisar que
las competencias de este recurso no sólo están vinculadas a la atención en materia de violencia
contra las mujeres, sino también a la atención a todas las víctimas directas e indirectas de un
delito recogidas en el artículo 2 de la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la Víctima del
Delito. Por tanto, desde la SAVD se da también respuesta, en el ámbito de sus competencias, a
situaciones de violencia doméstica, de robos y agresiones con uso de intimidación o fuerza,
entre otros.

 

Se ha presentadon los resultados del alcance y la calidad de la actuación de la Sección de Asistencia a las Víctimas del Delito

EP – Lunes, 6 de Mayo de 2019 – Actualizado a las 17:21h

PAMPLONA. El Ejecutivo foral ha presentado este lunes las principales conclusiones de la II Fase de la Evaluación de Recursos de Atención a la Violencia contra las Mujeres, que señala que la Policía Foral es «la policía de referencia en Navarra en materia de violencia contra las mujeres».

El documento ha sido dado a conocer este lunes por la directora gerente del Instituto Navarro de Igualdad (INAI), Mertxe Leranoz, la directora general de Justicia, Lurdes Aldave, y el jefe de Policía Foral, Torcuato Muñoz.

En esta ocasión, se ha presentado la segunda fase de la evaluación que ha recogido los resultados del alcance y la calidad de la actuación de la Sección de Asistencia a las Víctimas del Delito de Navarra y la colaboración con los órganos judiciales en materia de violencia contra las mujeres, de la Policía Foral y de los Equipos de Atención Integral a víctimas de violencia de género existentes en la Comunidad foral.

Media docena de denuncias policiales que implican en abusos sexuales a sacerdotes navarros han puesto en la encrucijada a las autoridades eclesiales. Las víctimas ya no tienen miedo y hablan claro.

En la reciente cumbre antipederastia, cita inédita, el Papa Francisco decidió obligar a partir de ahora al personal de la Santa Sede denunciar de oficio cualquier tipo de abusos hacia menores. Antes, ya expuso su perdón público e impuso una política de tolerancia cero, aunque algunos sociólogos, como Javier Elzo, exigen más pincel que brocha en este tipo de planteamientos y discriminar la gravedad de los delitos y las consecuencias de las penas. Hay que acabar con el silencio y el encubrimiento, rezan también las comunidades cristianas de base. Dichos mensajes, con sus matices y críticas también (unas víctimas creen que el Papa se quedó lejos de sus reivindicaciones y otros opinan que se pasó de frenada y que aceptar la crítica de las víctimas, no supone someterse a su autoridad) quedan muy lejos aún del sermón oficial que predica el Arzobispado de Pamplona y Tudela.