El Instituto Canario de Igualdad edita la Guía de intervención con menores que sufren o han sufrido una situación de violencia de género, “Te acompaño”, destinada a los profesionales que atienden las situaciones de estas víctimas invisibilizadas.

Tres de cada cuatro víctimas de violencia de género que reciben asistencia en la Oficina de Atención a Víctimas del Delito del Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra tienen hijos o hijas a su cargo, según refleja la Memoria de 2019 de la entidad. En concreto, el 74,86% de las 187 mujeres que acudieron a dicho servicio a recibir atención especializada de algún tipo (asistencial, terapéutico, de acompañamiento) tenían menores a su cargo, un 4% menos que las mujeres que fueron atendidas en el año 2018. El dato tiene su reflejo en la estadística general sobre mujeres con hijos, que muestran gráficas claramente a la baja, analiza el informe. 

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha lanzado su estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG), correspondiente al año 2019.

Esta estadística se obtiene a partir de la exploración estadística del Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género, y está realizada por el INE en virtud de un acuerdo de colaboración suscrito con el Ministerio de Justicia, organismo titular de dicho registro.

El objetivo es conocer el número de víctimas con medidas cautelares u orden de protección y de personas denunciadas en los asuntos inscritos en el registro a lo largo del año de referencia. Incluye también la cifra de personas condenadas y absueltas en sentencias firmes dictadas en el año analizado. Todo ello permite estudiar sus principales características sociodemográficas (sexo, edad, lugar de nacimiento, tipo de relación) y proporcionar información detallada sobre medidas cautelares dictadas, infracciones penales imputadas y penas impuestas.

De acuerdo con los datos ofrecidos, en 2019 se inscribieron como víctimas de violencia de género y violencia doméstica, 39.757 personas, un 2,2% más que en 2018. De éstas, 36.745 fueron mujeres y 3.012 hombres. 

La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, casi un tercio de las mujeres de todo el mundo son víctimas de violencia física y/o abusos sexuales por parte de sus parejas o abusos sexuales de otras personas a lo largo de su vida. En la mayoría de los casos, estas agresiones las comete la pareja en el hogar.

De acuerdo con la OMS, la situación actual generada por el coronavirus puede incrementar los riesgos de violencia dentro del hogar, especialmente en caso de confinamiento forzoso. En este contexto, la Organización Mundial insta a Gobiernos y legisladores políticos para que incluyan los servicios esenciales para el abordaje de la violencia contra las mujeres en los planes de preparación y respuesta para el COVID-19, y pone de relieve la importancia de que los centros de salud cuenten con información sobre servicios disponibles a nivel local (por ejemplo, servicios telefónicos de ayuda, refugios, asesoramiento…).

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«Las secuelas son diferentes en cada una de las personas pero el daño y los trastornos son evidentes en todos ellos», señala José Antonio Echauri, el psicólogo que ha comenzado terapia con estas víctimas.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género ha hecho público un informe estadístico que analiza los crímenes machistas ocurridos en España entre enero de 2003 y el 20 abril de 2019.
El 60,5 por ciento de estas mujeres mantenía la convivencia con su agresor; el 26,1 por ciento había presentado denuncia con anterioridad y el 12,4 por ciento tenía una medida de protección en vigor.
En el periodo de tiempo analizado, 765 menores quedaron huérfanos y otros 23 fueron asesinados junto a sus madres. El domicilio fue el escenario del crimen en el 75 por ciento de los casos.

Los resultados mostraron que las mujeres que desistieron al inicio del procedimiento, en comparación con quienes desistieron en momentos avanzados del mismo, sentían más culpabilidad tras la denuncia y aceptaban en mayor medida la creencia de que “el amor todo lo puede y por eso es necesario aguantar para salvar la relación”. Estas mujeres también habían pensado más en volver con la pareja tras la denuncia, pensaban que la denuncia serviría como señal de advertencia para el agresor y así él cambiaría su comportamiento, se arrepentían en mayor medida por haberle denunciado y también mantenían un contacto más frecuente con el agresor tras la denuncia, al mismo tiempo que no esperaban obtener protección por parte del sistema judicial, apenas solicitaron órdenes de protección, y en pocos casos estaban en proceso de divorcio durante el procedimiento judicial por violencia de género.

Nueve de las doce mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003 en Navarra no había presentado denuncia previamente contra su agresor, según un informe elaborado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, que indica que la Comunidad Foral presenta una tasa anual de 2,9 víctimas mortales por cada millón de habitantes, ligeramente por debajo de la media estatal, que se sitúa en 3,1.

En 2018 han fallecido por suicidio 3.539 personas en España, 10 personas al día; una cada dos horas y media. 3 de cada 4 han sido de varones (2.619) y un 25% de mujeres (920).

El suicidio sigue siendo la principal causa de muerte no natural en España, produciendo el doble de muertes que los accidentes de tráfico, 13 veces más que los homicidios y 69 veces más que la violencia de género, siendo también, después de los tumores, la principal causa de muerte en la juventud española (15 a 29 años).