A Rocío López la apuñaló su novio hace 10 años. A Ana Orantes la quemó su ex marido hace 21. A Esther Ortí la tapió su esposo hace 7. Para sus vivos, el tiempo es una mentira. Viven, lloran y pelean, pero como si hoy fuera aquel día. Son el espejo de cuando la violencia de género mata más que a las muertas.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *