Los datos hablan por sí solos: la violencia sexual afecta a niñas y niños en todos los países del mundo. Durante demasiado tiempo ha sido una pandemia silenciosa, con escaso conocimiento del alcance, la escala y las consecuencias del problema o la comprensión de las posibles soluciones. Ese silencio ha permitido perpetuar la violencia contra las niñas y los niños.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *