Las redes sociales se han convertido en algo fundamental en nuestras vidas y una herramienta eficaz para estar informados y mantener el contacto con personas a las que no vemos. Sin embargo, cada vez está más claro que son un arma de doble filo. Aplicaciones como Whatssap o Instagram nos permiten controlar al minuto todo lo que hacen nuestros contactos, saber si están activos o en línea, a quién siguen, a quién dan un «like» o qué actividades realizan a través de sus «stories». Este medio de control absoluto se ha convertido en un arma letal en mano de los maltratadores juveniles.
La cantidad de individuos detenidos en cárceles latinoamericanas ha ido aumentando en los últimos años. El perfil de la delincuencia femenina también se modificó. Sin embargo, la mujer sigue siendo la gran olvidada del sistema penitenciario hasta el punto de que en algunos países existen escasas cárceles exclusivas para mujeres, como en México o Colombia.
El bajo rendimiento del sistema penitenciario en la región refleja no es una inversión insuficiente (el gasto público en la administración de prisiones en la región es en 0,20% del PIB, se compara con el gasto en el Reino Unido del 1% ), sino también la falta de información a la hora de diseñar políticas efectivas de prevención de la delincuencia y reinserción. En este contexto, resulta esencial indagar: ¿quiénes son las mujeres que están presas en América Latina?
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El Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, NICE) ha publicado una nueva guía sobre Abuso y Negligencia Infantil (Child abuse and neglect guidance: NG76).
El objetivo de la guía es proporcionar pautas a todos los profesionales que trabajan en contacto con niños y jóvenes para reconocer los signos de abuso y negligencia y para responder a estas situaciones.
La guía cubre el reconocimiento y la respuesta a la negligencia y los diferentes tipos de abuso, (emocional, físico y sexual) de niños y jóvenes y se basa en las recomendaciones que se establecen en la Guía de práctica clínica del NICE sobre Maltrato Infantil (NG89).

