Alrededor de 350 presos condenados por agresión sexual se someten cada año a programas terapéuticos en las cárceles que buscan evitar que reincidan una vez salgan de prisión, un proceso que empieza con el reconocimiento del delito y una pregunta que se hacen todos ellos: ¿Por qué lo he hecho?.

«Esa es la pregunta que me hacen todos: Necesito que me ayudes a saber por qué he hecho eso'», explica Isabel (nombre ficticio), psicóloga de una prisión madrileña, en una entrevista con Efe, en la que explica que la clave para afrontar esta terapia pasa en primer lugar por el reconocimiento del delito cometido y la detección de los factores de riesgo.

En grupos de 20 personas y a través de sesiones conjuntas e individuales, esta psicóloga conduce a los presos por un largo y duro camino de dos años de duración en los que «metemos las manos en las tripas, las sacamos, hablamos del delito, confrontamos y luego las recomponemos y las volvemos a meter».

El riesgo de suicidio en prisión es ocho veces más elevado que en la calle. El sistema penitenciario, más reeducativo que terapéutico, no siempre responde a las necesidades de los presos enfermos y, tanto la reinserción como la recuperación, se enquistan.

No hay mucho lugar en prisión para la buena salud mental. La cárcel es, per se, “iatrogénica”, explican los expertos. Es decir, hostil y provoca efectos adversos indeseados: el choque emocional de entrar —con el aislamiento social, la reclusión obligada y la frustración que lo acompaña— favorece el debut de trastornos mentales o la exacerbación de los cuadros ya existentes. Todo juega en contra, explica Alfredo Calcedo, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal: “En un centro penitenciario hay unas normas regimentales que regulan la vida en prisión. Cuando hay alguien con un trastorno mental, no encaja porque la prisión es un sistema reeducativo, no de tratamiento de la salud mental. Y cuando uno no encaja, la respuesta es disciplinaria, no terapéutica. Y se atasca el problema”.

Esther Aldave, Mikel Lizarraga, Camino Bueno, Mikel Códoba, Josean Echauri, Ana Carmona e Izaskun Gartzaron han sido las designadas.

El consejero de Políticas Migratorias y Justicia, Eduardo santos, ha firmado este jueves una orden foral por la que nombra a las siete personas representantes de la Comisión de reconocimiento de las víctimas de ataques contra la integridad física, la indemnidad y la libertad sexual en el ámbito de la Iglesia católica. La comisión, que se constituirá formalmente en el plazo de un mes, se crea al amparo del artículo 7 de la Ley Foral 24/2022, de 5 de julio, de reconocimiento de las víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia católica de Navarra.

Con el fin de conocer el perfil psicológico de los agresores sexuales de menores dentro del ámbito familiar, se han analizado tres casos que habían cometido, al menos, un delito sexual hacia menores y, además, habían finalizado el Programa de Intervención en Violencia Sexual en el centro penitenciario de Barcelona, Brians-2.

En este proyecto, se ha evaluado la personalidad de tres hombres, con una edad comprendida entre los 40 y los 45 años, mediante el Inventario Clínico multiaxial de Millon (MCMI-IV). También, el nivel de autoestima con la Escala de Autoestima de Rosenberg, además de la presencia de trastorno hipersexual, basándose en los criterios propuestos por el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su 5ª versión (DSM-5) y el tipo de inclinación a través del VINCULATEST.

En función de la población a la que vayan dirigidas, las estrategias de prevención se dividen en universales, selectivas o indicadas

El presente documento aborda dos ámbitos para la planificación de acciones de protección del alumnado que, actualmente, representan un auténtico reto de abordaje y respuesta por parte de los centros educativos.
El documento define el protocolo a desarrollar para la elaboración de planes individualizados de prevención, protección e intervención tras la detección de alguna situación de riesgo, de menor o mayor gravedad, relacionada con el comportamiento suicida (ideación suicida, comunicación suicida, comportamiento suicida) y de las autolesiones.
El centro educativo, en función de cada caso, situación y circunstancias, podrá adaptar y ajustar su grado, modo e intensidad de implementación. El documento contiene, asimismo, sendos apéndices sobre contenidos de especial relevancia para la comprensión tanto del comportamiento suicida como de las autolesiones no suicidas (ANS) en la infancia y adolescencia.

Eres víctima de un delito de odio por racismo, xenofobia u otras formas de intolerancia asociadas si, por tu etnia, color de piel, religión o nacionalidad te ocurre algo de lo siguiente:

• Te agreden.
• Te amenazan.
• Te impiden con violencia hacer algo que la ley no te prohíbe.
• Te obligan con violencia a hacer algo que no quieres hacer.
• Te humillan.
• Te discriminan en el trabajo.
• Te impiden entrar en un establecimiento.
• Te expulsan de un establecimiento.
• No te quieren atender en un establecimiento.
• No te quieren atender en un servicio público.
• Te deniegan una prestación a la que tienes derecho.
• Causan daño a tus propiedades.

La Comunidad de Madrid acaba de inaugurar el Centro Integral de Prevención e Investigación en Adicciones Comportamentales en el Hospital Gregorio Marañón, que coordina el doctor Francisco Ferre. AdCom Madrid es un recurso pionero para el tratamiento de las adicciones a las nuevas tecnologías y otras como la dependencia a las apuestas online -«la más dañina», recalca el especialista a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA-, el sexo o las compras compulsivas. Es decir, aquellas que no llevan aparejadas el consumo de sustancias. Si se habla de redes sociales, la más adictiva es TikTok, advierte el psiquiatra.

La Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito en Navarra, organismo dependiente de la Dirección General de Justicia del Gobierno de Navarra, atendió a 541 personas durante el pasado año 2021, marcando un récord de asistencias: un 20% más que el año anterior 2020 (que se atendieron 397) y 2019 (con 390 atenciones). El número de usuarios atendidos ha aumentado en todos los ámbitos, aunque destacan las solicitudes de informes de vulnerabilidad.

Actualmente, las víctimas que con mayor frecuencia se atienden son aquellas que han sufrido violencia de género (266 casos), agresiones sexuales y delitos contra la libertad sexual (46), abusos y agresiones sexuales a menores de edad (76), violencia doméstica (24), violencia paterno/materno filial (24) y otros 54 casos diversos como pueden ser lesiones, amenazas, robos y agresiones con uso de intimidación o fuerza, bullying u homicidios, ha detallado en un comunicado el Gobierno de Navarra.

El programa de Violencia de Género ha contado con 241 atendidos, el programa específico de Agresores Sexuales ha sumado 22 y el de Violencia Doméstica un total de ocho personas.

Se trata de la cifra más alta desde que se comenzaron a desarrollar los programas en 2005, con 49 atendidos en aquel año, y con un aumento del 10,7% respecto a los 245 atendidos de 2020. El 80% de las personas atendidas lo fueron en programas ambulatorios, fuera del recinto penitenciario, mientras que el 20% restante siguieron el programa en prisión, al que se accede a través de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Pamplona, siempre de forma voluntaria, y está dirigido tanto a presos que se encuentran en prisión preventiva a la espera de ser juzgados como aquellos que ya están condenados por sentencia judicial.